EXPULSADAS PARA SER REENCONTRADAS

Por Abril Carrizo

Todos las plazas del 3 de Junio, los paros de mujeres que se realizaron, las movilizaciones ante los femicidios, tienen una consigna común: “Ni Una Menos, Vivas Nos Queremos”. En nuestro país, la organización no gubernamental MuMaLá presentó un informe en el que detalla las cifras de femicidios que se han registrado en Argentina, durante los primeros cinco meses de 2017. Este informe reveló que las cifras cada vez aumentan más y se han registrado 133 casos de asesinatos a mujeres hasta junio del 2017. En este sentido, ¿Puede ser la literatura, la poesía, una manera más de enfrentar esta problemática?

El pasado miércoles 1° de noviembre, en el Pasaje Dardo Rocha (La Plata), se presentó “Expulsada del Eden”, escrito por Silvana Trotta. Un libro de microrelatos que aborda la problemática de las violencias de género. “En el libro lo que trato es de desnaturalizar o tratar de que se vea que hay muchas cosas que están dentro de las violencias”, comenta la autora.

– ¿De qué se trata “Expulsada del Edén”?

ST: “Expulsada del Edén” es un libro de cuentos y microrelatos que abordan la temática de violencias de género. Las violencias de géneros son violencias que ejercen los sujetos masculinos contra las mujeres por el sólo hecho de ser mujer, por significar mujer, por simbolizar mujer. En el libro trato de desnaturalizar o mostrar que hay muchas cosas que están dentro de las violencias, por eso lo digo en plural; la violencia no es sólo el golpe, hay una violencia mas invisible como la violencia psicológica, la violencia verbal y el acoso. El libro aborda, en cada uno de sus relatos, una temática que siempre ronda y que tiene que ver con las violencias.

– ¿Cómo fuiste construyendo estos microrelatos? Hoy, por ejemplo, leíste uno que hace alusión al caso de Melina Romero, la joven de 17 años asesinada en José León Suárez.

ST: Recién leí un extracto de “Biografía no autorizada de mi femicidio”. Tomé el caso mediático de Melina Romero, que fue un femicidio que se viralizó en las redes sociales siempre culpabilizando a la víctima. Melina era una chica de 17 años que había salido a festejar su cumpleaños como se visten muchas adolescentes, siempre hay una crítica a cómo se visten las chicas, si usan la pollera corta, si usan escote, si usan pantalones ajustados, como que todo parece que tiene que ver con esto de “provocar” a los machos. En ese caso específico, yo tomé la nota que salió en el 2014 en el Diario Clarín y fui haciendo un paralelo de todas las cosas que se decían sobre Melina y lo puse en primera persona, con datos personales míos, como mujer que patea el barro, que trabaja con adolescentes en los barrios, estudié arquitectura y después me dedique a la psicología social.

Por lo general, me gusta mucho escribir en primera persona, tiene un impacto muy particular que no quiere decir que todo lo que cuento me pasa a mí. Pero también lo pongo en primera persona porque a mí me genera un ruido particular. Trato de alejarme de la escritura periodística, aunque me gusta el periodismo de género y me he formado en eso, trato de mechar toda esa información periodística en cuanto al lenguaje y llevarlo a la poesía; y que esto, que es tan siniestro, las palabras lo puedan transformar para poder reflexionar en grupo, en la calle, que las mujeres hablemos de esto. Es muy siniestro que maten una piba, que tengamos dos femicidios a diario. Tenemos que preguntarnos como sociedad por qué estos machos están tan violentos que no hay ningún tipo de represión a esa perversidad.

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– ¿Cómo analizás el contexto entendiendo que, por un lado, hay una avanzada muy fuerte del movimiento feminista en cuanto a la lucha para erradicar la violencia de género pero también, del otro lado, hay una reacción muy cruda por parte del patriarcado? ¿Qué aporte crees que hace el libro en este contexto?

ST: El libro yo lo planteo para entender que estamos ganando las calles, hemos ganado las calles que es territorio público y el ámbito público siempre ha sido del masculino. El ámbito doméstico ha sido el ámbito femenino, en estos roles hegemónicos. Hoy por hoy hay transformaciones pero se siguen replicando en parejas heterosexuales, del mismo sexo, o de otros colectivos genéricos, y lamentablemente las violencias también se replican. El 3 de Junio marchamos de las calles a las plazas, por el femicidio de Kiara Pérez, la chica que fue asesinada por el novio en Santa Fé. Desde ese momento, las mujeres nos convocamos en las plazas y cada 3 de junio lo hacemos. Y el patriarcado siente que tambalea porque no le conviene que las mujeres estemos todas juntas, en bandadas, en manada, hermanadas, sororizadas. Lamentablemente dejamos la vida, la salud, hay mujeres que viven situaciones de violencias crónicas, 20 o 30 años, y también en chicas muy jóvenes.

– Pensando que trabajás con adolescentes, ¿Cómo ves que les atraviesan estas discusiones y qué aportes has tenido de su parte?

ST: Lo que pasa con los y las adolescentes es que tienen arraigadas estas violencias porque sus familias muchas veces han sido violentas, y porque todos y todas hemos sido atravesadxs por el patriarcado. Entonces, el patriarcado se manifiesta de miles de formas, desde lo más violento que puede ser el femicidio, como también las redes de trata. Lxs chicxs siguen reconociendo que violencia sólo es el golpe y están preocupados por el uso de las redes sociales, quién manda Whatsapp y quién lo recibe, quién entra al Facebook, las cuentas y las claves, entonces hoy cambian las estrategias de control. Antes, mis abuelxs hablaban de la “prueba de amor” y hoy la prueba de amor es “Si me querés, me tenés que dar la contraseña de Facebook”. Las nuevas virtualidades y los nuevos modos de comunicación también producen nuevas formas de violencia. Cuando veo que empiezan a hablar de patriarcado e incluir ciertos términos, o que saben que hay una Ley de violencia familiar, o que la violencia psicológica también es devastadora, para mí es una alegría saber que se puede trabajar con los y las jóvenes.

Vivimos en un contexto neoliberal, individualista, capitalista, que sostiene y perpetúa todo el sistema patriarcal. Ambos sistemas, patriarcado y capitalismo, son útiles y necesarios entre sí, y las mujeres quedamos atrapadas; los hombres también porque a ellos también les provoca sufrimiento, pero las que morimos somos las mujeres. Las que morimos de manera cruel, las que vivimos de manera cruel.

– En ese entramado hoy hacías mención a los medios de comunicación, ¿Qué rol crees que juegan en estas construcciones?

ST: Creo que los medios nos ponen en el lugar de víctima a victimaria. La famosa pregunta de Mirtha Legrand a Laura Miller de “qué hiciste para que te pegara”. Nadie hace nada para que el otro te pegue. Los medios hegemónicos ayudan a replicar un modo de ser de la mujer, lo vemos en las publicidades de artículos de limpieza, y también hablando de “crímenes pasionales”. Ahora hay un protocolo de tratamiento para los casos de violencia de género en los medios que les hace hablar de violencia, de femicidios y no de crímenes pasionales.

– ¿Qué devoluciones te han hecho con respecto al libro?

ST: Las devoluciones son variadas porque tuve la buena fortuna de poder presentarlo en el 32° Encuentro Nacional de Mujeres en Chaco como parte de las actividades culturales. Fue interesante porque también en ese contexto presentaban sus catálogos las chicas de Católicas por el Derecho a Decidir a raíz del tratamiento mediático sobre las mujeres y la lucha por el aborto; y yo con mi “Expulsada del Edén”. Fue una mezcla muy interesante. Me encuentro gente que se siente agradecida de que pude nombrar lo que a ellas les pasa. Lo nombro porque fui y sigo siendo acompañante de mujeres y adolescentes en situación de violencia. De acompañar tanto a hacer una denuncia como a estar en el momento que tienen que excluir a su pareja; de que me llamen un domingo a las 11 de la noche diciéndome “Sil, vení porque me cago a palos” y muchas veces he alojado a chicas en casa por un tiempo, porque hay mucho temor. Todas esas cosas que cuentan ellas me dicen “vos lo decís acá de forma poética, que no es tan duro, y yo que la paso mal, me sacás una sonrisa”. La devolución siempre es muy gratificante en cuanto al libro.

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– Por último, ¿Por qué elegiste el nombre “Expulsada del Edén”?

ST: Yo siempre juego con un ateísmo que fui construyendo en mi vida adulta y de una madre que, no me impuso ser católica sino estas cosas de familia de “sos heterosexual, sos católica, sos clase media”, todas estas cosas, estos mandatos culturales. Y expulsada también pensando que cuando las mujeres queremos saber más, así como le paso a Eva que muerde la manzana de la sabiduría, cuando queremos saber o queremos ser más libres y autónomas, queremos poner en palabras algo o queremos andar tranquilas por las calles, todo el tiempo somos expulsadas. Pero esa expulsión se produce porque queremos transitar un camino distinto, que puede ser el del feminismo, el de la sororidad, puede ser el de acompañar a otras mujeres, decir acá estoy, acá estamos.

Por consultas sobre la adquisición del libro, lxs interesadxs pueden contactarse vía correo electrónico a: silvanatrotta@hotmail.com o en Facebook: Silvana Trotta (Expulsada del Edén).


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