DENUNCIA POR ACOSO EN UNA ORGANIZACIÓN ESTUDIANTIL: Sororidad, escrache y afuera el violento

_DSC0882Por Paula Di Carlo 

“Primero quería poder agredecer este espacio para poder decir, y después agradecer a todas las pibas que me hicieron llegar sus mensajitos, abrazos y todo el apoyo”, dice Julieta Contreras en diálogo con Viaje en Escoba. Ella denunció al dirigente estudiantil Nuncio Ariel Píparo, “el Pipa”, quién intentó forzarla a tener relaciones en la vivienda que compartían. Tras no obtener respuestas ni contención por parte de los referentes de la organización Insurrectxs (donde ambos militaban) hizo una publicación en Facebook contando lo sucedido.

“Hice esta denuncia con un montón de dudas, miedos, sin poder dimensionar las consecuencias que podía llegar a tener, pero sinceramente la respuesta fue mejor de los que esperaba. Me encontré con un montón de compañeras, algunas que ni conocía, haciéndome el aguante, bancandome y estando ahí para acompañarme. Más allá de lo personal y del alivio que implicó para mí poder hacer la denuncia, considero que fue un logro de todas que se haya bajado (de las elecciones) a la agrupación a la que pertenecía. Permite darnos cuenta que de verdad estamos acompañadas, que de verdad somos muchas y que nos vamos a bancar”.

Julieta no encontró respuestas en los mayores responsables políticos de su organización, pero recibió mensajes de mujeres que ni siquiera conoce para decirle que no está sola. Esto, muchachxs, es la sororidad. Esa que tanto jode a los machitos prepotentes que gozan de buena salud protegidos por la complicidad machista. Las mujeres nos creemos y queremos, nos abrazamos y damos palabras de aliento, incluso sin saber quién es la otra. Porque en cada relato de una mujer estamos todas, porque cada vez que alguna se anima le da fuerza a otra que todavía no.

Ariel Píparo era candidato a Consejero para las próximas elecciones en la Facultad de Trabajo Social de la UNLP. El CAUCE, otra organización que formaba parte del frente electoral, publicó un comunicado donde expresó: “Las feministas no aceptaremos jamás en nuestras filas a militantes que ejerzan violencias porque nuestra lucha por un mundo nuevo no sólo es una lucha contra el capitalismo, sino que es una lucha porque éste caiga junto al patriarcado. En este sentido, reivindicamos el método del escrache para hacer visibles las violencias que sufrimos las identidades feminizadas y estamos más convencidas que nunca de que lo zurdo no quita lo macho”.

“Con todo esto, la posición de las compañeras de CAUCE es intransigente: ante esta situación, que es parte de una serie de actitudes machistas previas, el Frente Crítico Laura Iglesias, es una experiencia que no estamos dispuestas a seguir transitando en conjunto con Insurrectxs. En este sentido, llamamos a todas las compañeras con quienes venimos debatiendo a tomar una definición conjunta sobre cómo debe avanzar el Frente Crítico Laura Iglesias en estas elecciones”.

Insurrectxs también sacó un comunicado al respecto:

“Desde el plenario de nuestra agrupación entendemos que la violencia sufrida por la compañera es una situación de acoso. Esa práctica existió, y el compañero así lo reconoce. Nada en este momento intentaría justificar ni ocultar este hecho. En principio sabemos de la enorme reparación que le debemos a la compañera por no haber estado a la altura para contenerla desde un comienzo, siendo que se acerca a compañerxs nuestrxs, quienes toman conocimiento de esta situación días después de haberse sucedido, y que como agrupación no dimos la respuesta ni el acompañamiento que esto merecía. No nos cabe más que una profunda autocrítica, con la angustia, la vergüenza y las contradicciones que eso implica. Asumimos nuestra naturalización sobre esta situación de acoso, y el largo retraso en darle tratamiento, no partiendo de escuchar a la compañera y darle trabajo interno”.

El texto sigue, la organización pide disculpas. ¿Por qué no les alcanzó el relato de una compañera? ¿Por qué le reflexión y la autocrítica llegan una vez que el hecho se hizo público? ¿Será que las mujeres somos mentirosas y exageradas hasta que se demuestre lo contrario? ¿Será que es mejor mirar para otro lado cuando algo o alguien pone sobre la mesa las contradicciones?

 Lamentablemente Insurectxs no es la primera organización política que por acción u omisión opta por proteger al violento obligando a la mujer a irse. Mucho camino queda por transitar para aquellos espacios que se autoproclaman “populares”, incluso “feministas”. Ojalá nuestras voces sean lo suficientemente fuertes para romper el “techo de cristal” que dice que a las organizaciones se las protege cuidando al violento. Ojalá entendamos que ser violento y militante es una contradicción, que sin justicia social no habrá jamás equidad de género y que la revolución será feminista o no será.


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