Malena se cantó un tango y fue feminista

*Por Abril Carrizo

El feminismo nos invita a repensarnos, a cuestionarlo todo, a mirar con otros ojos aquello que se ha naturalizado. El feminismo es un camino de ida, una elección de vida que nos hace querer transformar todo lo que reproduzca lógicas de desigualdad de géneros, de abuso de poder, de violencias. En este sentido, ponemos el cuerpo, interpelamos, nos metemos hasta en lo más sacralizado. Desde allí, desde la sororidad, de la escucha, de sentirnos en cada historia, del compromiso y de construir nuevas lógicas en los lugares que transitamos, nació Tango Sin Abuso, a la vera del Río de La Plata y con un único deseo: que el tango vuelva a nacer y sea feminista.

Paula Morales, bailarina y organizadora de la Milonga Sur en el Centro Cultural Viento Sur (calle 10 e/39 y 40) e integrante del grupo Tango Sin Abuso, reflexiona para Viaje en Escoba sobre el machismo en el tango, las importancia de la organización feminista y la resistencia del patriarcado hacia una propuesta que tiene por objetivo visibilizar las prácticas violentas y generar espacios más sanos e iguales para milongueras y milongueros.

El surgimiento de esta propuesta nace de la toma de conciencia de hechos de violencia dentro de la comunidad tanguera de La Plata. “El primer hecho fue el caso de una violación, que luego se desmintió por parte del acusado y las personas que están en complicidad del acusado. Otra me tocó a mí de cerca. Fue un hecho de falta de consenso, donde estaba bailando con un chico en una milonga y mientras bailábamos su brazo se deslizó por la espalda y me tocó la cola”, relata Paula. Es en ese entonces que ella decide hacer un descargo en el grupo de Facebook “Tango en La Plata”. A partir de su posteo, cientos de mujeres comentaron sus experiencias de violencia machista y abuso de poder en el contexto del ámbito de las milongas platenses.

Sin embargo, la visibilización de este grupo y las denuncias que empezaron a aparecer, generaron según Paula una fuerte resistencia en parte de la comunidad tanguera. “Hay gente que no le cree a las mujeres que denuncian, o argumentan falta de pruebas o quieren justificarlo”, explica Paula. El grupo de Tango Sin Abuso está coordinado por cinco mujeres: Micaela Oliveira, Lucía Squillacioti, Carolina Mitre Carrizo, Jimena Manchini y Paula. El funcionamiento consiste, en parte, en habilitar un espacio de escucha, de contención, donde aquellas mujeres que fueron violentadas pudieran denunciar y acompañar en ese proceso.

“A través del grupo, creamos algunas vías virtuales también para que denuncien si no se animan frente a nosotras, que ha funcionado muy bien. Han llegado muchas denuncias con nombre y apellido, que nosotras decidimos mantener dentro del grupo hasta ver cómo avanzar”, explica Paula. Sabiendo que hay otros tipos de violencias machistas, Paula nos cuenta que ha habido denuncias tanto de violencia entre parejas, como situaciones de incomodidad durante el baile, propuestas indecentes, comentarios sobre la vestimenta, toqueteos y también situaciones de acoso hacia milongueras. La falta de consenso, clave para entender cuando hay situaciones de abuso machista, es el lugar del que se paran desde esta colectiva para avanzar en construir milongas platenses más sanas y libres de violencias.

“Nosotras nos llamamos Tango Sin Abuso pero abarca todos los planos de la vida”, argumenta Paula.

El baile siempre como disfrute

Entendiendo a la milonga como una práctica social, que no es sólo un estilo de baile, sino son también lógicas y formas de vincularse, de transitar el espacio, de encuentro, de musicalidades y relatos sonoros, de construcciones simbólicas en torno al baile social, el llamado de atención de Tango Sin Abuso se transformó en la creación de nuevos códigos de milonga. Las integrantes invitaron a todos los espacios de tango platenses a comprometerse a las mismas, y algunas de las que se adhirieron fueron la milonga de La Torre, el Olga Vazquez, Milonga Sur, Casa Pulsar, Me Bailo Encima, La Siembra, entre otras. “Estos nuevos códigos quisimos generarlos como para también acercarnos y lograr empatía con las personas que son de otras épocas, otras generaciones”.

Los nuevos códigos proponen que:

– Las mujeres puedan decir que NO en medio de una tanda de baile, si hay una situación de incomodidad, de toqueteo, de propuestas indecentes, de abuso por parte del compañero de baile. Esto surge ya que en el código tradicional del tango, la pareja tiene que bailar los tres tangos que integran una tanda y recién en ese entonces cuando termina se puede cambiar.

Roles activos: desde Tango sin Abuso proponen romper el binomio hombre-mujer en las parejas y el viejo esquema de que sólo el hombre puede sacar a bailar. “Está muy avalado en las milongas, sobre todo en las más tradicionales de Capital Federal, que el hombre saque a bailar y la chica esperando. Y así muchas mujeres planchan y baja el número de milongeras. Hay mujeres que no se animan a bailar porque en teoría el hombre tiene que dar ese primer paso”.

No correcciones durante el baile: “Las correcciones no se dan dentro de la pista de baile, a menos que sean pedidas. Por dos cuestiones: porque es una falta de respeto a la persona y a lxs que dan clases previas en la milonga. Ver que una persona esté dándole clase o corrigiendo en medio de la milonga, es inconcebible”, explica Paula, que entiende a esta situación como otra forma de dominación del hombre sobre la mujer.

Responsabilidad por parte de lxs organizadores de milongas: Desde el grupo trabajan con un sistema que implica adjuntar a estas propuestas los nombres de los denunciados dentro del grupo para que no sean admitidos en los espacios. Esto generó instancias de desencuentros según Paula por parte de otras milongas que no adhirieron. “Generó una división en La Plata muy grande, entre los espacios que dejaban ingresar a estas personas denunciadas por varias chicas, o los espacios en los que no los dejaban entrar. O vas a una milonga de violines o vas a una milonga de gente que le interesa bailar y le interesa el tango en sí”.

Por otra parte, proponen un rol activo en cuanto a lxs organizadorxs que sea de cuidado del espacio y de contención a aquellas que se sientan violentadas o estén viviendo una situación de incomodidad y no puedan afrontarlo. “El tango es un ambiente libre y a lo mejor estás sentada junto a un denunciado. Una como organizadora o como organizador tiene que estar con mil ojos, viendo que esa persona no la esté apretando de más a la chica, o si hay una chica nueva que están meta sacarla a bailar y ella no sabe como decir que no, ir y asistir”, explica Paula. En la milonga que organiza en Viento Sur, Paula aplicó el derecho de admisión: “Las personas que están denunciadas no van a esa milonga, saben que no pueden pisarla porque la prioridad es para la víctima y no para los acusados”.

– Si desde la organización no responden ante una situación de acoso, sugieren que las milongueras se comuniquen con las demás compañeras que estén presentes.

“Los códigos son para adaptarlos a nuestro baile y no al revés”, concluyen desde Tango sin Abuso.

codigos milongueros

¿Qué dice usted de mi?

Gustavo Varela, autor de libros como “Mal de Tango: historia y genealogía moral de la música ciudadana”, explica que hacia 1880 en Argentina, el proyecto de Nación requería de una genealogía occidental, europea y blanca que no incluía la presencia ni de los indios ni de los negros. El tango no quedó al margen de este proceso de “higienización” nacional e incluso su historia es contada a partir de una doble depuración: moral, cuando se explica el pasaje de su origen prostibulario y lúbrico al tango que canta penas y traiciones de amor; y étnica, cuando la influencia negra se torna invisible debido a la necesidad de identificar al tango como una música auténticamente nacional.

En este sentido, Paula cuenta que “cuando el tango sufre ese proceso de higienización, no hablo sólo del baile, sino también en cuanto a la música, la composición, se volvió más complejo y academizado. Y, en cuanto a las letras, cambiaron todos los insultos hacia la mujer por frases más poéticas”.

Uno de los ejemplos que nos expone la entrevistada es sobre la canción “Flor de Fango”, anteriormente al proceso de higienización llamada “Aventuras de una Atorranta”.

La letra decía en su primera versión “Callate puta podrida / desvirgada a los 15 años / vení a escuchar los desengaños que te han pasado en la vida /en tu juventud florida empezaste a desear / la idea de disfrutar / empezaste a hacerte coqueta / hasta que al fin la cajeta un taita te hizo sonar”. Tras su limpieza, la canción quedó “Mina que te manyo de hace rato / Perdóname si te bato de que yo te vi nacer / tu cuna fue un conventillo / Alumbrado a querosén / justo a los catorce abriles/ te entregaste a las farras y las delicias del gotán”.

Teniendo en cuenta que la milonga es un baile social y que para que exista se necesita de la música o la orquesta que participe de la milonga, las integrantes de Tango sin Abuso decidieron también reflexionar sobre qué musicalidades y qué relatos se utilizan en las milongas de baile.

Paula reflexiona que en las letras de tango pueden verse reflejados también los discursos del patriarcado: “Entre las propuestas que tenemos, surgió la necesidad de subir a la página toda la información de temas cantados e instrumentales en dónde se desgrada a la mujer o son violentas. El tango, me gustaría decir, fue machista. Sus raíces son machistas, y en las letras también se refleja”, explica.

Hace unos meses, una milonguera rosarina compartía en sus redes sociales un fragmento del tango “Confesión” de E. S. Discépolo que decía: “El recuerdo que tendrás de mí será horroroso, me verás siempre golpeándote, como un malvao, y si supieras, bien, qué generoso fue el que pagase así tu gran amor”. En su posteo, compartido por el grupo Tango Sin Abuso, ella se hacía una pregunta: “¿Por qué se siguen eligiendo en las milongas estos tangos para bailar, con este tipo de letras? Con los hechos que suceden a diario en la sociedad actual, ¿Es necesario esto?”. Esta simple pregunta es la que invitan a hacerse desde Tango Sin Abuso a las milongas platenses.

Milonga feminista y nacional

“El tango propone un vinculo directo, propone el abrazo” dice Adriana “La Gata” Varela en su programa en el Encuentro en el Estudio (2012). Este abrazo sororo, feminista, que se gestó entre milongueras en la ciudad de La Plata, también se fue trasladando a otros lugares del país.

En Capital Federal, surgieron espacios como “Tango sin Violencias”, coordinado por la bailarina María Blanco, donde denunciaron a bailarines reconocidos y a partir de esto fue fuertemente resistido en el ámbito milonguero; y el “Movimiento Feminista de Tango”, coordinado por referentes bailarinas de Capital, que también crearon sus nuevos códigos de la milonga y tuvieron que dar otra batalla ante la resistencia patriarcal.

A su vez, Paula considera que estos debates dentro de lo que es el tango más popular se estarían dando, con resistencias, de a poco, pero en el tango comercial todavía esta flojo el debate. “En capital se hizo por primera vez el año pasado, en una competencia amateur, una única cláusula que proponía que la chica cumpla el rol de llevar, de propuesta. Me pareció histórico, la primer competencia. Acá el mundial de tango está hace años y siempre es la pareja hombre-mujer”.

Por otra parte, cuenta que en el Encuentro de Tangueros del Interior (ETI) en Córdoba, que aglutinó en su última instancia más de 1.500 bailarines y bailarinas de tango, una de las organizadoras propuso armar una Comisión de Género. “Después de muchos años, se pudo hacer una comisión de género y también se vió la misma película que acá, que cuando se creó Tango sin Abuso o las chicas del Movimiento Feminista de Tango. Hubo mucha resistencia”.

Pero toda esta fuerza transformadora, feminista, sorora, que da batalla en los distintos rincones del país se traducirá en los próximos meses en el Primer Encuentro Nacional de Milongueras: “Justamente es a partir de todo este movimiento, que se está generando una danza comprometida con la realidad. Tiene que ver con no ser un rol pasivo en el tango sino un rol activo. Me parece que una de las mejores formas es entregarse al tango, ponerle el cuerpo, ponerle voz a las situaciones, moverse, encontrarse”, dice Paula.

Entre otras de las iniciativas a nivel federal, las milongueras crearon la Red Milonguera Feminista”, desde la cual construyeron un mapa de espacios confiables “para irte de vacaciones y saber a quién preguntarle en donde milonguear y no comerte el bajón”.

El feminismo para las mujeres milongueras fue la herramienta para pararse ante el mundo y movilizar, rearmar, deconstruir, lo dado históricamente en un baile social pero también en sus ámbitos personales. “Desnaturalizar, visibilizar y un poco adaptar la responsabilidad como un deber y como un amor propio y un amor hacia el otro. Cuando me convertí en feminista, o empecé a militar, me siento más humana que antes. Comprendés el consenso, muchas cosas que no tenias ni idea porque estas acostumbrada a relaciones insanas”, cuenta Paula como experiencia.

Este 8 de Marzo, las mujeres, lesbianas, trans y travestis salieron a las calles, pararon en los trabajos, para hacerse escuchar, para decir también que no queremos más violencia, no queremos tener que irnos de los espacios que transitamos ante situaciones de abuso, de acoso, y para mostrar que estamos organizadas y que vamos por todo lo que nos oprima.

Las mujeres milongueras caminaron por las calles platenses para visibilizar el abuso de poder y la violencia machista dentro del tango: “Visibilizar a las personas denunciadas, tomar responsabilidades en los espacios para garantizar milongas seguras a toda la comunidad. ¿El tango es machista por ser machista o por quienes lo ejecutan? Las clases tienen una gran carga de responsabilidad de tener los ojos bien puestos en que no haya situaciones de abuso, violentas. Que tomen cartas en el asunto, clases integradoras y comprometidas con la realidad”.

> Redes para comunicarse con Tango Sin Abuso:

Facebook: Tango Sin Abuso
Página: http://tangosinabuso.wixsite.com/laplata

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Foto: Movimiento Feminista de Tango (Capital Federal)

 


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