Aborto masculino

Por Griselda Casabone*

“Las mujeres” abortan. “Las mujeres” fuimos (somos) abusadas. “Las mujeres” salimos a decir “lo que nos pasó” públicamente, sobreponiéndonos al dolor y afrontando la vergüenza y el escarnio. Y la sanción, claro: putas.

Después de largos años de silenciosa y solitaria culpa, logramos nombrar. Logramos poner en palabras esos momentos terribles y abrazarnos en sorora ternura. No hay orgullo en los relatos. Solo dolor. Dolor. Y soledad. “Las mujeres” abortaron/abortan y han sido/son abusadas en la más terrible soledad.

¿Y los hombres dónde están? Digo. Si se trata de decirlo todo, aquí estaría faltando la confesión de los hombres que embarazaron a estas mujeres que somos, que abusaron de las niñas, mujeres que fuimos, que estamos siendo.

 

Sería necesario y saludable que los hombres salgan a blanquear también su responsabilidad. ¿Hicieron abortar a alguna chica? ¿Se hicieron los boludos y la abandonaron a su desgracia, o la acompañaron en el aciago momento? ¿La ayudaron económica, afectivamente? ¿La llamaron, después, para ver cómo estaba? ¿La siguieron viendo? ¿Saben si, finalmente, abortó o ha tenido el bebé del que se desentendieron, si son padres? ¿Las defendieron cuando fueron maltratadas, juzgadas, destrozadas por la impiedad pública?

¿Acosaron a mujeres, amigas, compañeras, empleada? ¿Les dijeron cosas tales como “a todas las mujeres les gusta que le digan qué lindo culo tenés o similar, te rompo toda, cómo te viniste hoy, te violo? ¿Le tocaron el culo, la teta, a una mujer, amiga, compañera, empleada, sin su consentimiento? ¿Tuvieron sexo sin el consentimiento explícito de la mujer amiga, compañera, desconocida, fato eventual? ¿Defendieron a las mujeres, amigas, compañeras de los abusos de otros hombres?

Y los padres de estas mujeres y niñas: ¿qué harían, hicieron, si su hija les dice que está, estuvo embarazada? ¿Le dirían, dijeron que lo tenga, que todo va a estar bien? ¿O que aborte, le dirían, dijeron? ¿La acompañarían al hospital? ¿Le dijeron /dirían al médico/a que se niega “por principios”, que le haga el aborto a su pequeña, que él se hizo/ hará responsable, pero que la salve, que va a ir en cana por su hijita? ¿Se enteraron o se hicieron los giles y las dejaron libradas a su destino? Cuando la hija, niña, les dijo que el amigo o tío la tocó ¿le creyó a la niña, hija, salió a romperlo a palos?

“El problema” es siempre de “las mujeres”: se gestiona entre mujeres, amigas, conocidas, madres en el mejor de los casos. Sin embargo, todo el mundo se atribuye la potestad de decidir sobre nuestro cuerpo, y sobre los derechos que nos corresponden una vez que resolvimos “el problema” como pudimos. A nosotras nos fue dado procrear y parir, pero esto no sería posible si no hubiera un tipo que –con o sin nuestro consentimiento- participó en el evento. ¿Para cuándo un confesión, hombres nuestros? ¿Para cuándo una declaración honesta de lo que hicieron o harían cuando plantaron la vida en las entrañas de la mujer, del 50%, por decir, de la responsabilidad por las vidas en juego?

A los efectos de la sanción de la Ley que se está debatiendo en este momento, que los hombres –los cercanos, los que andan por aquí, en principio- salgan a reconocer que abortaron, que hicieron abortar, que abusaron, de palabra o acción, que fueron crueles o cobardes, sería un gran gesto de reparación histórica. Una contribución y un acto de justicia. Menos solas estaríamos. Menos violentadas.
Delen. Digan: yo aborté.

*periodista feminista


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