Con I de Infancias y L de Libres

*Por Abril Carrizo.

Desde que nacemos, distintos dispositivos con los que nos relacionamos van reforzando y consolidando estereotipos y roles de género. Desde niñes, los juguetes construidos por el mercado para nenes y para nenas, los colores de la vestimenta, la diferenciación en el sistema educativo y en el deporte, las representaciones que aparecen en los relatos literarios, en las ficciones, las publicidades en los medios de comunicación y los roles que se manifiestan en nuestra familias, van consolidando las relaciones de poder que propone el sistema patriarcal.

La literatura infantil, como uno de esos ejemplos de dispositivos, ha expuesto qué modos de ser varón y ser mujer se establece, qué vínculos y qué formas de relacionarse se proponen en cada época de la historia para establecer ese orden social. Desde la moral, la literatura infantil ha logrado reforzar roles de género, el binarismo y la heterosexualidad como únicas opciones de identidad y de elección.

Es por esto que han surgido, en estos últimos años, distintas experiencias que se proponen romper con estas estructuras, revisar los discursos literarios y crear nuevas lecturas, nuevas perspectivas e historias, y nuevos modos para la enseñanza y el consumo de la literatura infantil. Uno de ellos es la experiencia de la Colección “Antiprincesas”, de la cooperativa Chirimbote, que desde hace tres años viene trabajando desde la categoría Antiprincesas y Antihéroes, como una herramienta para habitar otros mundos, otras realidades, desandando los estereotipos de género en las infancias.

Una de las creadoras, Nadia Fink, dialogó con Viaje en Escoba y explicó que: “La idea de que la colección sean historias latinoamericanas surgió un poco para oponer a los cuentos de hadas que nos han contando de Europa, para que las niñas y niños de Latinoamérica puedan vivir cercanas las historias de estas mujeres que son de nuestro continente, que rompieron los mandatos de la época. Y con respecto a los antihéroes, pensar en nuevas masculinidades, en cómo los estereotipos afectan también a los niños que desde pequeños se les pide que sean fuertes, que jueguen rudo, que no lloren, que no bailen, que no ilustren con ciertos colores, entonces esos son los motores de la colección”.

En este sentido, desde Chirimbote decidieron retomar las historias de luchadorxs, artistas, escritorxs de Latinaomerica como Frida Khalo, Juana Azurduy, Clarice Lispector, Violeta Parra, el Gauchito Gil, Julio Cortázar, el Che Guevara, entre otres; e historias que convivieron hasta hace poco o que conviven en la actualidad como los casos de Eduardo Galeano y Susy Shock.

La Colección Antiprincesas, que ya lleva dos ediciones y una tercera en camino, se propone como un espacio donde las subjetividades excluidas de los relatos históricos se manifiestan: “Cuando investigas en la historia, te das cuenta que todo está contado desde la mirada de los hombres y de hombres de ciertas clases. Entonces, cambiar estas miradas, pensar la historia en clave de la historia vivida por las mujeres y contada desde el punto de vista de las mujeres, ya es un cambio bastante grande en lo que nos vienen planteando. Más allá de que, además, muchas de las historias que contamos no son la de las grandes triunfadoras o triunfadores, sino aquellos seres menos visibles de la historia también”.

Con respecto a la selección que realizan desde Chirimbote de los personajes, Nadia explica que se relaciona con las propias resonancias de la infancia, pero también en experiencias con otros proyectos y con propuestas que les van acercando lxs niñxs. La próxima liga de Antiprincesas se estará presentando a mediados de Octubre de este año y contará con algunas historias como la de Dandara, la esclava  que generó una revolución en Brasil, y las Lanceras de Artigas, una historia poco contada de las luchas por la liberación de América.

Trabajando la literatura infantil desde lxs adultxs

En nuestra ciudad, una de las experiencias que se propone revisitar y proponer una literatura infantil desde la perspectiva de género es el “Taller de Literatura Infantil y Géneros: Deconstruyendo y Construyendo Sexualidadesllevado a cabo por Liza Battistuzzi y Vanesa Jurado. El proyecto que comenzó en abril de este año se realiza dos sábados por mes y está destinado a personas adultas.

“Consideramos que la infancia es una etapa muy potente, en cuanto a la construcción general de la subjetividad, y que la literatura tiene un espacio en la infancia que puede ser una herramienta para construir otro tipo de subjetividades, de relaciones, de ser en el mundo, de cuerpos, poder salir del binarismo de los géneros. Por eso, la propuesta está pensada, por un lado, en revisitar materiales tradicionales que reproducen y repiten estereotipos, funciones familiares, sociales, y por otro lado, también poder presentar materiales nuevos que abren, que presentan otras formas de mirar estas cuestiones. Romper con estereotipos, con roles y funciones que son preestablecidas, que nos colocan en lugares de pasividad y que reproducen situaciones asimétricas de poder”, comentan las coordinadoras.

La modalidad del taller está compuesta por el trabajo sobre la literatura infantil en ejes: cuentos tradicionales o clásicos, el trabajo con príncipes, princesas, cuentos con brujas y estilos de familia, otro eje sobre libros álbum y libros ilustrados, y otro eje vinculado a libros de divulgación científica, relacionados con la temática de los cuerpos. “Si bien los encuentros buscan la exploración de materiales y la presentación de materiales en diferentes ejes, nosotras consideramos además como muy importante generar alguna dinámica que implique el cuerpo, que implica repensarnos en nuestra identidad y en nuestra sexualidad, para después desde esa mirada poder explorar los materiales. Y funcionar desde la modalidad taller, un ida y vuelta entre la teoría y la práctica, la circulación de saberes, el saber lo construimos y lo hacemos circular entre todos”.

Vanesa y Liza consideran que la literatura infantil siempre estuvo asociada sobre todo a la idea de la moral, de dejar una enseñanza, de reproducir lo que para esa sociedad era importante para sostener un orden, reproducir funciones, relaciones, estereotipos, formas de funcionamiento de una sociedad, de grupos, de cuerpos, de hombres y mujeres. Lo que intentamos con el Taller es una forma de construir otro tipo de vinculación, de relaciones, de vivir el cuerpo y el deseo, como aporte a la transformación social, construir infancias más libres. Creemos que la literatura, así como tuvo y sigue teniendo la potencia para reproducir estructuras pre-establecidas, también tiene el potencial para producir otras cosas, otras subjetividades y relaciones.”

taller de literatura


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