50 años de Stonewall: Resistir en tiempos de Bolsonaro.

*Por Vicente Garay

Este 28 de junio se conmemoran 50 años de lo que se conoció como “la revuelta de Stonewall”, una serie de movilizaciones en Estados Unidos donde el colectivo LGTBI demostró su poder de organización para luchar contra las injusticias y contra la persecusión policial. Eran años de mucha hostilidad para las personas homosexuales y trans/travestis en el mundo, la discriminación y la exclusión se instalaban con mucha naturalidad en las sociedades.

Hablar en pasado me resulta difícil. En los últimos años, la avanzada de los movimientos de derecha impulsados por ideales ultra conservadores y avalados por muchas religiones en el mundo, han vuelto a instalar discursos cargados de violencias y odio hacia nuestras identidades y nuestras orientaciones sexuales.

Escribo estos párrafos mientras miro imágenes de lo que fué la 23° Marcha del Orgullo LGTBI en Río de Janeiro, Brasil. Más de 3 millones de personas salieron a demostrarle a su presidente Jaír Bolsonaro y a la sociedad toda, que la visibilidad de nuestro colectivo está más viva que nunca.

Bolsonaro, homoodiante confeso, ha destruido en menos de un año todas las conquistas en materia de inclusión social, integración latinoamericana y derechos de las mujeres y la diversidad sexual. Su plataforma de gobierno se basó en el desprestigio de sus opositores y en la esperanza de una restauración conservadora para quienes no soportan que las disidencias estemos en la esfera pública.

Lleva en sus espaldas nada menos que 126 personas LGTBI asesinadas por sus discursos de odio. Entre ellas está Marielle Franco, concejala; lesbiana y feminista asesinada en las calles de Río de Janeiro por oponerse a las políticas de intervención militar y persecusión política que, en ese momento, pretendía instalar Bolsonaro si asumía la presidencia. Y así fue.

En Argentina vemos un espejo de lo que sucede en nuestro país hermano. Las relaciones políticas y de afecto entre Mauricio Macri y Jaír Bolsonaro demuestran el lado de ‘la grieta’ en la que se encuentra nuestro presidente, quien ha desfinanciado todas las políticas de prevención y protección para víctimas de violencia de género y/o discriminación por orientación sexual e identidad de género; además de haber confesado que para él la homosexualidad es una ‘enfermedad’ y una ‘desviación’. Aunque ahora pretenda limpiar su imágen, no resiste al archivo.

 La responsabilidad histórica que hoy nos convoca, es defender las conquistas de todo nuestro colectivo y seguir peleando por las que todavía nos faltan. Los avances normativos en Argentina tienen que servir de impulso para hermanar nuestras luchas y buscar representatividades que incluyan nuestras demandas en la esfera política y en la toma de decisiones.

En un año electoral para nuestro país, donde además de la paridad de género vemos que aparecen en las listas personas como Paula Arraigada, primera candidata trans a Diputada Nacional por el frente TODXS; Leonardo Grosso, primer diputado nacional abiertamente homosexual; y muchísimas/os candidatas/os del colectivo LGTBI que integran listas en todo el país, no nos queda más que redoblar la fuerza y organizar la resistencia para que el orgullo sea, efectivamente, una respuesta política.

Marcha del Orgullo Brasil 2019

*Militante por los derechos de las personas LGTBI y por la justicia social, integrante de la Secretaria de Género de la FPyCs de la UNLP, estudiante de periodismo.


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