No es desahogo, es violación

Por Vanina Cortijo

Los llaman “la manada de Chubut” como si fueran animales, pero son jóvenes de clase social acomodada que cometieron un delito. El deslizamiento de sentido no es ingenuo. Una manada, es decir, un grupo de animales puede tener un instinto y actuar sin pensar para satisfacerlo, básicamente porque los animales no tienen raciocinio.

Llamar a un grupo de jóvenes “manada”, legitima discursivamente un acto organizado, premeditado y perpetrado en grupo. Estos jóvenes violaron a una persona de 16 años. La drogaron y la violaron en grupo. Mientras cuatro de ellos abusaban sexualmente de la joven, dos sostenían la puerta para impedir que otras personas ingresen.

No son animales y no son enfermos. Son sujetos que están acostumbrados culturalmente a explotar, a humillar, a doblegar, a forzar, son sujetos de la supremacía masculina, blanca, de clase social alta, que han sido formados por las instituciones a las que pertenecen, a que sus deseos son irrefrenables. Que su deseo sexual está por encima de derechos, de sentimientos, de decisiones y de cuerpos de otras personas. Llamarlos manada es decir que pueden y deben actuar bestialmente y que pueden y deben satisfacer su goce, su pulsión sexual irrefrenable.

De la misma manera y con la misma formación el fiscal Fernando Rivarola argumentó que tuvieron un “desahogo sexual”, para así argumentar en favor de modificar la caratulación del delito, llegar a un acuerdo y poder bajar la pena. De la misma manera que se animaliza el grupo, se animaliza la acción. Y un desahogo, parece que es un reflejo automático, una acción que no se puede evitar. Es casi ejemplificador y educador. Productor de sentido. Le está diciendo a la sociedad toda que puede ocurrir y va ocurrir y seguirá ocurriendo porque es inevitable.

Decir que el fiscal Fernando Rivarola no tiene formación en perspectiva de género también es un deslizamiento de sentido. Lo primero que te enseñan en la administración pública es que nunca se puede argumentar desconocimiento de una ley o una norma. Existe la obligación del y la agente estatal de reconocer e implementar la normativa vigente.

Que un abogado, un fiscal o un juez digan que no han sido formados es como decir que no pueden ejercer su profesión. Si desconoce las leyes, algunas de ellas consagradas por tratados internacionales con jerarquía constitucional como la Convención Belem Do Para, entonces ¿Cómo puede acaso ser fiscal?. La ley Nacional 16.485 fue sancionada en el año 2009. Allí están detalladas las posibles formas de las violencias de género, sus tipos y modalidades.

Un fiscal que cree que hubo un desahogo sexual en lugar de una violación, tiene empatía con este desahogo. Se permite pensar en un ámbito posible de realización del desahogo, parece cercano a la conducta y al grupo que ejerce la conducta.

Ayer se cumplieron 5 años del #NiUnamenos, aunque hace mucho más tiempo que estamos en las calles reclamando por nuestros derechos, por igualdad, por libertad, por una vida libre de violencias, por una vida digna, por una vida feliz.
Seguiremos transformando el mundo, exigimos que este fiscal y estos varones violentos sean efectivamente condenados con el debido proceso legal y que hechos así no ocurran más.

#VivasLibresYFelicesNosQueremos


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